martes, 3 de enero de 2017

Historias de terror en el transporte público, parte n.

Ocurrió una mañana cuando después de dejar a mija tomé, como de costumbre, la ruta a la covacha y para no variar me fui al fondo y me quede de pie, ya que mi lugar de preferencia estaba ocupado, paradas adelante se sube una familia, madre, padre y dos niños, 7 y 5 años aprox. Los niños se sentaron juntos en el asiento del fondo a la derecha del lugar del centro, la mamá se quedo junto a mi y el papá en el asiento delante de la puerta... Todo transcurría normal, el excesivo tiempo por el tránsito de la ciudad, la gente subía y bajaba. Repentinamente escucho que la mamá decir: -Saul, no empieces con tus chingaderas.... Aguántate. Volteo a ver al chamaco y la cara, su expresión, sus ojos y los cachetes inflados me dijeron todo.... Saul va a vomitar. Míster mamey (el tipo sentado a un lado) voltea a verlo se recorre un poco y mueve la cabeza; el bato de la ventana ni se inmuto, perdido completamente en el suave arrullo del trasporte público y yo pensando hacia donde diablos me hago.

Para entonces ya el papá con indiferencia y cara de -no te conozco- le pasó dos bolsas de plástico, de esas que te dan en la tiendita, a la señora quien haciendo malabares tratando de abrir la bolsa y sujetarse del pasamanos trata de evitar la tragedia, para cuando por fin le pone la bolsa al chaval bajo la boca, noto esa contracción el inflado aun más de los cachetes y solo atiné a decir -ya valió-, míster mamey junto las piernas (no entiendo el porqué), el hermano cerró los ojos, y su mamá... A su mamá mejor la deje que se pasará al sitio donde estaba yo, al menos si algo salía expulsado ella podría cubrirme.

Por fortuna no fue así, el niño abrió la boca y dejó caer el liquido que llevaba almacenado a la bolsa, pero para variar la bolsa tenía un agujero por él cual comenzó a escurrir la leche de fresa devuelta (así lucia y olía), y de nueva cuenta la mamá malabareando para pasarle la otra bolsa, meter la bolsa usada y sujetarse; su hermano veía todo con una risa dibujada y míster mamey le pasó una tela para que se limpiase lo escurrido en la barba.

Pasado el susto y lo mas dramas de la situación el papá lo llama e invita a sentarse junto a él y donde el aire de la ventana le diera. La pareja y chamacos se bajaron unas cuadras antes de mi destino, ya no hubo más mareos ni sustos, aunque si quedo un raro olor a fresa... Todo este show me hizo recordar cuando salíamos en familia y mis hermanos pequeños nos hacían pasar por lo mismo.

Moraleja mamás y papás, si van a salir y deben tomar transporte, eviten darles de comer o beber por lo menos 1 hora antes de la salida a sus hijos pequeños así evitarán pasar por estas situaciones, que dependiendo del lugar, la hora y las personas puede volverse una pesadilla.

A mi me ha pasado con mija, pues esta en esa edad en que misteriosamente todo niño se marea al viajar y opte por darle a masticar un chicle durante el trayecto y me ha funcionado, pues soy enemigo de darles medicamentos nomas porque sí a los infantes. Ah! Y procuren llevar una o dos bolsas de plástico, las de papel no sirven.

Gracias... Por el aromatizante.
Gracias.