lunes, 21 de noviembre de 2016

Historia de terror en el transporte público, parte … no se

Hace unos días, por la mañana después de dejar a mija en el colegio tome como casi siempre la ruta (así les decimos por aca al trasporte público) con rumbo a la covacha, para variar el lugar donde siempre me siento estaba ocupado así que decidí irme de pie, también donde siempre. En la parada siguiente se sube un bato, de esos extraña mezcla de hispter y fresa, cabeza rapada de un lado y pelo mechoneado para el otro, barba de leñador, lentes del Mac fly, camisa de cuadros, bermuda y zapatos de tipo Bryan. Lo más peligroso de esto fue su bagpack, maletín cruzado, celular en mano derecha y… un café andati en mano izquierda, por experiencia se que cuando alguien sube con termo o vaso de cafe al transporte público debo alejarme lo mas posible; ¿por que? ja pobres inexpertos. Resulta que al subir eh ir hablando por teléfono y en la otra el café no podía sacar el dinero para pagar (odio cuando hacen eso), medio se apoya el celular hombro-cabeza y logra pagar con billete, recibe el cambio toma el teléfono con la mano (muuuyyyy grave error) y se para a medio pasillo un paso adelante de la primer fila de asiento buscando un asiento… ¡weeeyyy’'! la ruta ya no lleva asientos vacíos, pensé; Justo en ese momento veo en el retrovisor  la cara del chofer y esa extraña sonrisa maléfica se da el arrancón, para mis adentro pense ¡ya valio madres! y así fue. Él hisper trastabilla con el impulso, suelta el celular después del vaso de café caliente y… en cámara lenta veo como cae al suelo se destapa y el liquido sale cual estornudo a diestra y siniestra…
Para mi fortuna no llega hasta donde estoy, pero si quemo y ensucio a dos personas que estaban sentadas, obvio se disculpa recoge su teléfono más no su vaso y pide la bajada, tal ves por pena o iba o por otro café, no se; entre mentadas, risas y aventones, por el equipaje que llevaba, logra bajarse y quedarse en la parada, el chofer voltea, mira el tiradero de café y solo atina a mover la cabeza al tiempo que dice: –pinche Bryan pendejo-, arranca y nos perdemos entre el trafico ya cotidiano.
Moraleja: Nunca te subas con líquidos, menos calientes, al trasporte público, siempre trae cambio a la mano para pagar y al menos una mano libre, pero nunca de los nunca seas un ñero cualquiera.
Ya les contare en otra ocasión otra historia de terror.
Gracias… por el arrancón.
Gracias.

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