jueves, 31 de enero de 2013

Miedo...

Hace unos dias, mientras comparaba algo de despensa en compañia de mi beba, sentí miedo de mis sentimientos...

Al andar en los pasillos del super, mientras me decidía en comprar salsa de tomate o no, vi al fondo del pasillo una mujer, alta, delgada, de pelo corto pero con mirada lloroza, admito que no pude dejar pasar el momento de admirarla, no se en ella que me llamo la atención, hasta que Jujuy me saco de la hipnosis, supongo que ella se dio cuenta ya que cuando reaccioné me miraba con una sonrisa, a lo mejor se la regalaba a la nena y yo estaba alucinando más de la cuenta, de lo que si me di cuenta es que me olvide de todo, del lugar, del momento, de las señas que me hacia Julia para que me moviera con el carrito; al pasar a mi lado pude sentir su aroma, un perfume discreto pero rico, y comprobe que su estatura era ligeramente superior a la mia, hasta que vi que traia una botas con un poco de tacón y pude ver también su figura... ella siguio su trayecto y yo quede ahí, si saber que hacer.

Al fin, cuando reaccione seguí con mis compras y platicando con Jujuy, poco después la vuelvo a encontrar, aqui si pude darme cuenta que me sonrio cuando paso junto a mi, en ese momento quise hablar con ella, pero me detuvo el hecho de saber que aún tengo algo por lo que luchar, también pense que diablos solo es conocerla, pero ese conocerla sabiendo que me movio el tapete no lo vi bien; si bien hice un juramento hace años del cual no me arrepiento y al que nunca he faltado (aunque algunos no lo quieran creer), sin embargo tratar de conocerla, se me hizo en ese momento una especie de obseción, pero solo atine a quedarme parado a mitad del pasillo viendo a mi peque y pensando ¿por que quiero hacer eso?, no he encotrado la respuesta o a lo mejor no quiero encontarla y darme cuenta que por lo que sigo luchando se esta terminado; la encontre un par de veces más en otros pasillos hasta que pase a cajas a pagar.

Por la noche al volver a pensar en la sucedido y trata de sacar una conclusión pude sentir de nueva cuenta ese miedo, pasaron muchas cosas por mi cabeza, muchos sentimientos, muchas acciones, pasaron 5 años de mi vida y sigo aún sin saber que ese miedo...

Aún sigo sin saberlo y en 5 años de mi relación es la primera vez que me pasó, ¿por que, por que?...

Gracias... por la mirada.
Gracias.

miércoles, 23 de enero de 2013

De un año al otro...


Nunca me habia puesto a analizar la dichosa frase "feliz año nuevo"... tal vez por que siempre la habia escuchado así, y así como perico la repetia año tras año; pero cuan tan "feliz" puede ser para alguien el año que esta por llegar o que ya llegó...

Al menos para mi los ultimos meses del año pasado no fueron del todo bien y este que comienza no pinta mejor; admito que tuve trabajo, pero en lo sentimental y la salud no va bien.

Al igual que la navidad la pase sumido en sentimientos y pensamientos, desde mi partida hacia el DF, para encontrarnos la beba y yo con Nus, ya que decidimos pasar el año nuevo en el DF porque ella trabajaria el 31 hasta tarde, con maleta y chamaca inicio mi viaje, una vez en el DF y ya reunidos los tres nos fuimos al centro, para ver la iluminación del zócalo aunque si me gusto el viaje y la paseada, no la disfrute, y no la disfrute por todo lo que traigo dentro, por la cercana lejania y demas cosas. En otras circunstancias hubiera sido diferente.

Ya cerca de las 11:30 de la noche nos regresamos a la casa donde vive Nus, a cambiar y dejar dormir a la nena, que ya tenia una cara de cansada, pero feliz de haber andado de vaga y a prepara la cena, una cena que fue hecha de un poco de aqui y otro poco de allá, sin embargo, a sido de las pocas cenas en general, que si he disfrutado, a pesar de estar hecha de pavo, sopa, papas, mole y chelas, la disfrute, no fue tanto lio y formalidad, siento que fue una cena sincera, neta... aunque solo fue la cena, yo esperaba una platica pero supongo que el cansancio de una jornada pudo más que hablar.

El día siguiente fuimos, despues de comer, a dar la clasica vuelta a chapultepec, según al zoologico, pero por el tiempo mejor nos quedamos en el lago y rentamos una lancha, que sirvio para que la nena se arrullara y quedara totalmente dormida. Al final del recorrido compramos un chicharon que compartimos e iniciamos el regreso por la maleta y a la terminal. En el regreso compramos un mameluco para Jujuy.

La despedia fue indiferente, como de dos conocidos que se desean buen viaje; dolorosa, por ese intento de beso robado no correspondido, pero al ver la feliz cara de mi pequeña se alivio un poco la pena.

Así pues paso una navidad y un año nuevo "feliz" a medias, será entonces que la ver al musico invidente en el zocalo tocar en su organo "merry christmas" y "Where Are You Christmas", a la señora con 3 chamacos sucios pidiendo limosna, al japones que no permite que toquen su perro y al indigente esperando su lugar en la puerta de la torre latino, me di cuenta que la frase "feliz año nuevo" no existe, que solo existe el año, y la felicidad es relativa a quien la lleva, yo... aun no la puedo alcanzar del todo y aunque quisiera ya no esta en mi.

Les dejo la melodia que el invidente tocaba cuando me detuve a escucharlo, ya la habia escuchado hace muchos año, en su version original, cuando pasaba por una situacion similar. Hoy les dejo otra versión, mas musica que canto...


su letra aqui

Gracias... por la invitacion, la cena, el paseo, por tu tiempo, por hacernos feliz un rato.
Gracias.

jueves, 3 de enero de 2013

Un cuento de navidad…

Erase una vez…
Un día 22 de diciembre del 2012 tres personas, una mujer una niña y un hombre haciendo preparativos para una vacaciones en un rancho alejado de la ciudad; sin imaginar que para él estas vacaciones serían únicas e inolvidables. Para variar la salida fue mucho tiempo después del planeado, pero al fin y al cabo todo iba conforme lo planeado, ultima parada el supermercado para comprar comida, agua y botana para el trayecto; algo de música y una nena curiosa con el camino, durante el viaje y casi para llegar a Puebla nos toco ver el Popo lanzando su fumarola, a la llegada a Puebla un carril para el metrobús y una desviación que más que desviación fue paseo y visita a la antigua morada. Una carretera que tras un pregunta se hizo eterna y dolorosa, creo que mejor nunca hubiera preguntado – me dije- pero era mejor saber lo que ya sospechaba, esa pregunta hizo derrumbar mucha de la confianza, donde aún quedaron algunas interrogantes y que posiblemente cuente en alguna ocasión, así llegue a la ciudad más cercana al rancho, una visita a una conocida, amiga de mi compañera de viaje, donde nos hizo la tan ansiada cena y tras una bienvenida a su casa, con un ponche y tequila se paso el tiempo, ese tiempo que me hizo sentir más el cansancio y la depre; así llego el momento de retirarse a descansar, a lo que la Jujuy se nos adelanto y en camino se durmió; una vez en casa de paso después de descargar los triches, y de sentir tu abrazo y tus palabras, y a pesar de haber visto ese brillo que me enamoro, en tus ojos, y donde no deja de doler la verdad, me dispuse a descansar. Al día siguiente una mañana fría con un despertar cálido y poco después un “hola” y una sonrisa de una pequeña traviesa, tras un ligero desayuno y nuevamente el trayecto hacia el rancho. Al llegar un buen recibimiento y una rica comida, y entre platica y platica, se fue el día.
Llego el gran día, la víspera de navidad y por ende navidad; durante el día me dedique, como siempre que voy, a ver el paisaje, pero además a reflexionar sobre mi vida, la vida de las persona que he lastimado y que estoy por perder, Trate de distraerme en la camioneta, reparar algunas fallas menores, ayudar en el campo, pero no pude, la platica de hace dos días me da aun, vueltas en la cabeza, con esas dudas transcurrió mi día, bueno debo aceptar que a ratos me distraía con Jujuy, las vistas que ya llegaban y con ella. Por la tarde noche nos fuimos Paco (hijo de una tía de Nus), Don Cecilio (el papá de Nus) y yo a la cuidad, para traer algunos botanas, refrescos, parte de la cena, unos colchones y a doña Rita, durante el trayecto y después de cargar gas la camioneta comenzó a fallar, en la casa mientras Don Cecilio la reparaba yo sacaba y subía los colchones y cobijas a la camioneta y Paco protestaba que quería regresar al rancho, de ahí nos enfilamos al centro a comprar el complemento de la cena y botanas; compramos una piñata, dulces, refresco, cigarros, pavo (más), cohetes y pasamos por doña Rita (que no estaba la primera vez), de regreso al rancho en la carretera la camioneta comenzó de nueva cuenta a fallar, entre brinco y acelerón llegamos a una ranchería donde le compuso un poco la falla y continuamos al rancho, sin embargo a escasos 2 o 3 kilómetros… ¡PAF! la camioneta se apagó, medio tratamos de arrancarla, empujamos, golpeamos, sacudimos y nada… llamamos al rancho para que vinieran en la otra camioneta por nosotros y nos jalaran.
En eso estábamos cuando paso una hermana y su familia de Don Cecilio, pero solo pitaron y ni se pararon, para entonces ya casi llegaba la camioneta, amarramos la troca y me dispuse a jalar para ver si arrancaba, arrancó y pus vámonos, al rancho directo y sin escalas.
Tras saludos y reclamos, comenzaron los preparativos para la cena, mientras las dos pequeñas de la casa (Dafne y Julia) hacían de las suyas, al rato se dispuso la cena, el brindis, las felicitaciones y las platicas. Yo decidí salir a la fogata, no quería ser blanco de preguntas que no pudiera contestar o al responderlas no fuera lo correcto; entre cohetes, cigarros, botanas, tequila y una platica amena se fue la noche, y por ahí de la 5 de la mañana, nos fuimos a dormir.
Llego el día de partir de nueva cuenta a Cuernavaca, la neta no quería venirme, estaba tan a gusto, pero los deberes de Nus y los propios llaman, confieso que el regreso se me hizo eterno, fatal y bastante frio, no por el cansancio, por las situaciones, comimos en Puebla y continuamos. Nus y la nena dormidas y yo, yo sumido en mi tristeza, recordando, de ves en ves llorando, así llegue a casa, deje las mujeres, las cosas y me fui a guardar la camioneta.
Ya por la noche, un baño caliente con una forzada compañía (lo siento, pero así la vi y sentí), después un café y a dormir. A seguir esperando el adiós.
Gracias… por verdad.
Gracias.